El túbulo renal es una estructura microscópica que forma parte de la nefrona, la unidad funcional del riñón. Su principal función es modificar la orina que se forma tras el filtrado de la sangre, reabsorbiendo agua y sustancias útiles para el organismo y eliminando aquellas que deben ser expulsadas.
En las personas con enfermedad renal crónica (ERC), el túbulo renal puede verse afectado por diferentes enfermedades o lesiones, lo que dificulta el equilibrio de líquidos, electrolitos y otras sustancias esenciales. Estas alteraciones pueden contribuir a complicaciones como la acidosis metabólica, la hiperpotasemia o la sobrecarga hídrica.
El estudio de la función tubular forma parte de la valoración global de la función renal y se complementa con pruebas como el filtrado glomerular, la creatinina o el análisis de orina. La interpretación de estos resultados debe realizarse siempre junto con la valoración clínica del/la paciente, para ayudar al personal sanitario a diagnosticar enfermedades, controlar su evolución y establecer el tratamiento más adecuado.