La tasa de filtración glomerular (TFG) es uno de los principales indicadores de la función renal. Mide la cantidad de sangre que los riñones son capaces de filtrar cada minuto para eliminar desechos y sustancias innecesarias del organismo. Se expresa en mililitros por minuto (ml/min).
Cuanto mayor es la tasa de filtración glomerular, mejor están funcionando los riñones. Por el contrario, una disminución de este valor indica que la capacidad de filtrado glomerular está empeorando, lo que puede ser señal de daño renal.
Durante la enfermedad renal crónica, la TFG se utiliza para determinar el grado de afectación y clasificar la gravedad de la enfermedad en distintas etapas. Además, su seguimiento en el tiempo es clave para evaluar la evolución del paciente y ajustar el tratamiento cuando sea necesario. Por eso, la TFG es una de las pruebas más importantes para controlar la salud renal.