La sobrecarga hídrica se produce cuando el organismo acumula más líquidos de los que los riñones son capaces de eliminar. Esta situación puede provocar edemas, aumento de peso, dificultad para respirar e hipertensión arterial, afectando al funcionamiento de distintos órganos.
En las personas con enfermedad renal crónica (ERC), la sobrecarga hídrica es una complicación frecuente, especialmente en fases avanzadas o durante el tratamiento renal sustitutivo, cuando existe un exceso de ingesta de líquidos o el tratamiento no consigue eliminar el volumen necesario.
El control de la sobrecarga hídrica requiere seguir las recomendaciones del equipo sanitario sobre la ingesta de líquidos y sal, además de acudir a las revisiones periódicas. El tratamiento depende de la causa y de la gravedad, y puede incluir la restricción de líquidos, el uso de diuréticos o el ajuste del tratamiento de diálisis cuando sea necesario.