La fibrosis renal es una alteración estructural del riñón caracterizada por la acumulación de colágeno y otras sustancias que forman tejido cicatricial. Este proceso reduce la capacidad del riñón para filtrar la sangre y eliminar desechos, lo que compromete su función de manera progresiva.
Se trata de un proceso común en enfermedades que dañan de forma continua los riñones, como la glomerulonefritis, la nefropatía diabética o la obstrucción urinaria crónica. Aunque no siempre da síntomas, su presencia suele indicar un daño renal hacia fases más avanzadas.
La acumulación de tejido cicatricial en el riñón no se puede revertir, pero su avance puede ralentizarse si se actúa a tiempo. Por eso, en el contexto de la enfermedad renal crónica (ERC), controlar los factores que la desencadenan es clave para preservar la función renal y mejorar la calidad de vida del/la paciente.