Se entiende como equilibrio electrolítico el estado en el que los niveles de minerales que circulan en la sangre, como sodio, potasio, calcio y fósforo, se mantienen dentro de los rangos adecuados en el cuerpo. Estos electrolitos son fundamentales para regular funciones vitales como la transmisión nerviosa, el balance hídrico, la presión arterial y la contracción muscular.
Los riñones tienen un papel clave en mantener el equilibrio electrolítico, ya que se encargan de eliminar o conservar cada mineral a través de la orina. Por eso, cuando la función renal se deteriora, como ocurre en la enfermedad renal crónica (ERC), esta regulación se vuelve menos eficiente.
En personas con ERC, los desequilibrios electrolíticos son frecuentes, pueden aparecer de forma progresiva y causar complicaciones importantes en la salud ósea, muscular y cardiovascular. Por eso, es esencial controlar estos valores de forma periódica mediante analíticas de sangre y ajustar tanto la dieta como los tratamientos para prevenir alteraciones más graves.