Autor: David Garrido López (Fisioterapeuta en ALCER Turia)
La enfermedad renal crónica (ERC) es una patología progresiva sistémica cuya afectación principal es la pérdida gradual de la función renal. En España se estima que la población afectada aproximadamente al 10% de la población adulta, y con una prevalencia en aumento a causa del envejecimiento poblacional.
Este deterioro renal, lleva asociadas una serie de afectaciones físicas como un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (diabetes e hipertensión arterial), pérdida de masa muscular y fatiga crónica entre otras, además de asociarse a afectación emocional como depresiones. Es este contexto es principalmente donde cobra especial importancia el ejercicio físico y la fisioterapia como una pieza fundamental en el manejo de la enfermedad y el pronóstico clínico de la misma.
La ERC es una patología que afecta a la calidad de vida y la funcionalidad de quien la padece. Como es más que sabido, el ejercicio físico adaptado bajo una buena prescripción y la fisioterapia especializada, siempre dentro de un enfoque multidisciplinar, son una de las mejores herramientas en materia de salud para aumentar la capacidad funcional, reducir el riesgo de sufrir patologías asociadas a la ERC y favorecer un aumento del bienestar general del paciente en cualquier fase de la enfermedad. En este artículo intentaremos abordar los beneficios del ejercicio terapéutico y el papel de la fisioterapia en el abordaje integral de estos pacientes.

Beneficios del ejercicio físico en la ERC
Un programa de ejercicio físico regular ha demostrado múltiples beneficios en personas con ERC, tanto en fases iniciales como en etapas avanzadas de la misma, hemodiálisis o pacientes trasplantados. Siempre se debe elaborar un programa totalmente personalizado en función de las capacidades y necesidades individuales y con la máxima de aportar la mayor calidad de vida posible durante el curso de la enfermedad. A continuación vamos a enumerar algunos de los beneficios más importantes:
- Mejora de la fuerza muscular y capacidad aeróbica: La pérdida de masa muscular es común en personas con ERC. Es importante realizar un programa de ejercicios combinados (fuerza y resistencia) con el objetivo de preservar la masa muscular y mejorar la tolerancia al esfuerzo, y con todo ello, la funcionalidad de la persona.
- Reducción del riesgo cardiovascular: Las personas con ERC tienen tendencia a la hipertensión arterial (HTA) y otras patologías cardiovasculares, por lo que es importante regular estas afecciones mediante el ejercicio buscando fomentar un mejor control de factores como la presión arteriales, el perfil lipídico y el control glucémico; ayudando también a disminuir el riesgo de diabetes o mejorar el control de la enfermedad en caso de padecerla.
- Disminuir sensación de la fatiga: Uno de los factores más importantes a tener en cuenta en los pacientes es la sensación de fatiga crónica, por ello es importante un plan de ejercicio regular adaptado a las capacidades de cada paciente y a sus necesidades para mitigar esta sensación de fatiga y reducirla todo lo posible.ç
- Control del peso: Otro de los aspectos más importantes del ejercicio es intentar mantener un peso adecuado en las personas con ERC, lo que ayuda a prevenir el riesgo de sufrir patologías asociadas y reducir las comorbilidades asociadas tanto a la obesidad como a la propia enfermedad renal.
- Mejora el estado anímico y emocional: El ejercicio no solo tiene un impacto en el estado físico sino también influye a nivel mental y emocional, ya que ayuda a reducir el estrés, mejora la calidad del sueño y ayuda a aumentar la autoestima de las personas que padecen ERC, aumentando así su grado de bienestar y calidad de vida.

Importancia de la fisioterapia en la ERC
La fisioterapia juega un papel clave dentro del equipo multidisciplinar en el manejo de las personas con ERC. Cobra especial importancia tanto en el diseño, implementación, aplicación, y seguimiento de programas de ejercicio terapéutico adaptado e individualizado, de acuerdo a las necesidades personales y la etapa de la enfermedad en la que se encuentre. El campo de actuación se aplica desde la fase precoz donde se detecta la enfermedad hasta el tratamiento de pacientes en diálisis peritoneal, hemodiálisis o pre y post-trasplante.
Por ello es importante tener en cuenta diversos puntos antes de aplicar un programa de ejercicio terapéutico eficaz y que aporte bienestar a las personas que lo lleven a cabo.Lo primero será realizar una evaluación funcional inicial detallada del paciente teniendo en consideración aspectos como:
- Grado de ERC

- Estado físico y capacidad funcional
- Grado de actividad previa
- Comorbilidades
- Sensación de fatiga habitual
- Otras patologías musculoesqueléticas o lesiones previas
- Hábitos y estilo de vida
- Estado emocional y motivacional
Tras recabar toda esta información, se diseña un programa de ejercicio adaptado individualizado, progresivo y seguro para cada paciente.
En líneas generales, prácticamente todos los programas recomiendan incluir diferentes tipos de ejercicios, que enumeraremos a continuación con algunos ejemplos:
- Ejercicio aeróbico: Como podrían ser caminatas, bicicleta estática o natación adaptada.
- Ejercicios de fuerza: Se pueden realizar con bandas elásticas, mancuernas, con el propio peso corporal o con máquinas en función de estado físico y evolución.
- Ejercicios de flexibilidad o equilibrio: estiramientos o ejercicios con un componente de equilibrio como podrían ser, por ejemplo, apoyos monopodales entre otros.
- Ejercicios respiratorios y de relajación: Por ejemplo respiraciones profundas o meditaciones.
Siempre debemos adaptar la duración, frecuencia semanal y nivel de carga a las necesidades de cada individuo para que sea un ejercicio útil, eficaz y que aporte mayor calidad de vida.
Puntualizar también que en los pacientes en hemodiálisis, puede ser muy conveniente realizar ejercicio mientras se dializan, siempre de manera supervisada y con algunas adaptaciones para que se pueda realizar de manera beneficiosa y segura.
Otro aspecto importante del fisioterapeuta es su papel de llevar a cabo un ejercicio de educación de los pacientes. Es clave fomentar unos buenos hábitos y un estilo de vida saludable; incentivando la realización de ejercicio, el movimiento activo diario y la adherencia al tratamiento y a mantener estos hábitos en el tiempo evitando así el sedentarismo (y todas sus consecuencias) y buscando la mayor autonomía y autosuficiencia por parte de las personas con ERC.
Nuestro día a día en ALCER Turia 
En ALCER Turia trabajamos desde un enfoque multidisciplinar (fisioterapia, nutrición, psicología y trabajo social) para acompañar al paciente en cada etapa de la ERC y aportarle el mayor grado de bienestar posible desde cada área.
En mi caso, a través de la fisioterapia y el ejercicio físico. Nuestra máxima es buscar la mayor calidad de vida posible a través del ejercicio buscando une mejor funcionalidad y autonomía según las características y capacidades individuales de cada paciente y adaptándonos siempre a las necesidades de cada persona.
Para ello, lo primero que realizamos desde el área de fisioterapia es una entrevista individual para conocer su estado inicial: patologías activas, estilo de vida, grado de actividad diaria, inquietudes, capacidades físicas, etc. Todo ello para poder adaptar el ejercicio a sus posibilidades y a partir de ahí trabajar para buscar la mayor funcionalidad posible, adaptándonos siempre al curso de la enfermedad y a su evolución personal.
Tras la entrevista, se incluye a los pacientes en los grupos de ejercicio terapéutico adaptado. Todo el trabajo activo se realiza de manera grupal, fomentando así la inclusión a un grupo de ejercicio con pacientes en unas circunstancias similares, lo que ayuda a generar un sentimiento de pertenencia y adherencia a largo plazo. El trabajo que se realiza son ejercicios que van desde un calentamiento con movilidad articular global e incluye tanto ejercicios de fuerza como ejercicios aeróbicos entre otros, buscando realizar un acondicionamiento físico y una mejora de las capacidades físicas y funcionales en nuestros pacientes.
Otra de las funciones es la de asesoramiento a pacientes en materia de salud, ejercicio y hábitos de vida saludable, mediante consejos para realizar ejercicio, y como hacerlo, buscando evitar el sedentarismo y facilitándoles tablas de ejercicios para poder realizarlas de manera autónoma , segura y eficaz, en casa o en sus gimnasios habituales.
Conclusiones
El ejercicio físico y la fisioterapia son una pieza fundamental y suponen intervenciones seguras y eficaces en personas con ERC. Mediante el ejercicio ayudamos a mejorar la calidad de vida de los pacientes durante toda su vida, y se obtiene un impacto directo en el manejo de muchos factores inherentes a la propia ERC como son enfermedades cardiovasculares, afectación del sistema músculo esquelético, la sensación de fatiga y otras afecciones sistémicas.
Fomentar unos hábitos de vida saludable y un estilo de vida activo repercute de manera directa en el manejo de la ERC, reduciendo el riesgo de sobrepeso y obesidad, al minimizar el sedentarismo, y todas las consecuencias negativas que ambas patologías tienen asociado.
Mediante el ejercicio terapéutico se mejora la autonomía, la independencia, la funcionalidad, la vitalidad, y, en definitiva, el bienestar y la calidad de vida en las personas con ERC que lo llevan a cabo de manera regular.
Artículo realizado en colaboración con la Revista de la Federación Nacional ALCER.
David Garrido
Contenido supervisado por David Garrido López
Fisioterapeuta del equipo multidisciplinar de Alcer-Turia
Graduado en Fisioterapia y Máster Oficial en Fisioterapia Manipulativa Articular y Técnicas de Tejidos Blandos y Osteopatía en la Universidad de Almería. Colegiado en el Ilustre Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad Valenciana (ICOFCV). Entre su experiencia laboral destaca su trabajo con pacientes neurológicos, geriátricos y deportivos. Además, cuenta con varios cursos de fisioterapia (como el de inhibición al dolor o pilates de suelo aplicado a patología).

