Afrontar el diagnóstico de enfermedad renal crónica (ERC) puede ser un proceso complejo y emocionalmente desafiante. Pues, como ocurre con cualquier enfermedad de carácter crónico, este diagnóstico implica asumir importantes cambios en el estilo de vida del paciente, así como adaptarse a nuevas rutinas, tratamientos y cuidados continuos.
Antes de profundizar en este artículo, es importante entender que aceptar la enfermedad de forma positiva no significa asumirla al 100% desde el primer momento. La aceptación es un proceso individual, no lineal, en el que es normal experimentar altibajos. Lo esencial es mantener una actitud abierta, flexible y positiva que permita avanzar paso a paso en la adaptación a esta nueva realidad.
Desde ALCER TURIA queremos acompañarte en este camino. Por eso, te explicamos cómo afrontar el diagnóstico de la enfermedad renal crónica con recursos prácticos, información clara y orientación profesional para ayudarte a preservar tu bienestar y mejorar tu calidad de vida.
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Impacto psicológico de la enfermedad renal crónica en pacientes
Para comprender con precisión el impacto psicológico de la enfermedad renal crónica (ERC), es importante centrarse en los estadios iniciales, aquellos más alejados de la necesidad de tratamientos sustitutivos como la diálisis o el trasplante renal.
En estos primeros estadios, el impacto psicológico suele manifestarse en forma de alteraciones emocionales y distorsiones cognitivas. Estas respuestas se deben, en gran parte, a la confrontación con una realidad médica que impone restricciones permanentes, lo que dificulta mantener una percepción objetiva y saludable de la situación personal.
Es fundamental entender que el momento del diagnóstico representa una etapa clave, ya que está orientada a preservar la función renal durante el mayor tiempo posible. Por ello, uno de los principales objetivos en esta fase es favorecer una vida lo más cercana posible a la normalidad.
Para lograrlo, resulta esencial trabajar en la normalización de la enfermedad, integrando progresivamente el cuidado emocional y fomentando una aceptación activa, a la vez que positiva del diagnóstico.

Fases emocionales y proceso de aceptación positivo tras el diagnóstico de la enfermedad renal
Es normal no saber al principio cómo afrontar el diagnóstico de enfermedad renal crónica y sentirse desorientado, con miedo o incluso sin saber por dónde empezar. Pues, recibir este diagnóstico puede suponer un punto de inflexión en tu vida. No obstante, lo importante es entender que este proceso emocional forma parte de la adaptación a una nueva realidad, y que con el tiempo se puede alcanzar una aceptación positiva.
A continuación, te explicamos las fases emocionales más habituales que puedes atravesar tras conocer tu diagnóstico de ERC:
1. Negación
Esta suele ser la primera reacción. Puede que al principio sientas una sensación de bloqueo o incredulidad. Esta respuesta es completamente normal, se trata de una defensa temporal de tu mente para darte un espacio emocional antes de asimilar lo que está ocurriendo.
La negación no es un error ni una debilidad, sino una manera de protegerte ante el impacto inicial del diagnóstico. Con el tiempo, si te permites vivir esta etapa sin juzgarte, irás avanzando hacia una mayor comprensión de tu situación.
2. Fase de rebeldía: ira y enfado
Siguiendo con las fases emocionales del proceso de aceptación positivo tras el diagnóstico de la enfermedad renal, nos encontramos con una etapa de rebeldía motivada por la percepción de injusticia.
Durante este periodo es habitual que surja un sentimiento de enfado o frustración, dirigido hacia el sistema de salud, el entorno cercano o incluso hacia uno/a mismo/a. Esta reacción es una forma de expresar el malestar profundo ante una situación que se vive como impuesta, incontrolable e inmerecida.
3. Negociación
En esta etapa, dónde también puede ser percibida como duelo, es donde comienza realmente la aceptación. Empiezas a negociar contigo mismo/a no solo la enfermedad, sino también los posibles tratamientos y cambios en tu vida.
Aunque la enfermedad ya no se niega, aún puede haber intentos de justificarla o minimizarla, lo que puede anticipar una serie de pérdidas de salud, en actividad o calidad de vida y surgir sentimientos fuertes como la depresión.
4. Aceptación positiva y adaptación
La aceptación no significa rendirse, sino comprender profundamente lo que estás viviendo y encontrar la manera de integrarlo en tu día a día. En este punto, la enfermedad ya no domina tu vida, la manejas y gestionas con serenidad y realismo, poniendo el foco en lo que sí puedes hacer.
La aceptación positiva implica buscar bienestar, apoyarte en tus recursos personales, en tu entorno, y plantearte nuevas metas. Es una etapa donde predomina la tranquilidad emocional y la capacidad de convivir con la enfermedad sin que defina quién eres.
En esta fase ya no solo entiendes que tienes ERC, sino que comienzas a implicarte de verdad en tu tratamiento. Buscas información, hablas con el personal médico, reorganizas tus rutinas y das pasos para cuidar tu cuerpo y tu mente. Aunque todavía se pueden tener emociones difíciles, esta fase se caracteriza por una voluntad activa de afrontamiento. Ya no se está a la defensiva, sino construyendo un nuevo equilibrio.

Es importante destacar que todas estas fases son normales y son parte del proceso de adaptación emocional. Asimismo, también es vital saber que puedes vivirlas en distinto orden, duración o intensidad, porque es importante recordar que se trata de un proceso donde existen oscilaciones e incluso retrocesos.
Comportamientos y conductas a evitar tras el diagnóstico de enfermedad renal
Existen ciertos comportamientos y conductas que se deben evitar tras el diagnóstico de enfermedad renal crónica puesto que disminuyen la adhesión al tratamiento o generan estados emocionales desajustados.
Algunas de estas prácticas son:
- Negar o minimizar el diagnóstico: implica un grave peligro ya que genera una mala adhesión al tratamiento. Además, al negar o minimizar la enfermedad, evitas tomar conciencia plena de su estado, lo que dificulta el desarrollo de estrategias de afrontamiento saludables. En el fondo, se trata de una forma de evasión que prolonga el sufrimiento y pospone el proceso de adaptación, haciendo que el impacto emocional termine siendo más intenso y difícil de manejar.
- Ignorar las citas médicas: surge de la ansiedad y como consecuencia provoca no estar al día con la evolución y cuidados de la enfermedad. Las citas médicas son información personalizada, por ello son claves para saber en qué fase de la enfermedad te encuentras. Ignorarlas no es más que otra forma de mala adhesión al tratamiento y de falta de autocuidado o cumplimiento.
- Culpabilizarse por la enfermedad: en muchos casos, esta culpa surge de la idea de que es una consecuencia directa de acciones y decisiones pasadas. Este tipo de pensamientos no solo son emocionalmente desgastantes, sino que además interfieren con el proceso de adaptación. Por ello, es fundamental recordar que culparse no mejora el presente ni aporta soluciones reales, y solo refuerza un ciclo emocional negativo que obstaculiza la recuperación psicológica.
- Aislarse de los familiares o amistades: surge del miedo al verse expuesto a la opinión de los demás sobre el estado de salud y sentirse víctima de la ERC, lo cual lleva a que muchas personas se aíslen. Pero no conviene convertir la enfermedad en un tabú. Por ello, recomendamos que te abras con aquellas personas y en situaciones que confíes que van a responder positivamente. Es de vital importancia mantener un grado de privacidad, así como de tener la posibilidad de expresarse.
- Negarse a realizar cambios en el estilo de vida: la resistencia al cambio puede dificultar la aceptación de nuevos cuidados y reducir la adherencia al tratamiento. Esto conlleva un mayor riesgo de progresión de la ERC y puede desencadenar un deterioro más rápido de tu estado de salud general. Por ello, es fundamental que adoptes hábitos saludables, ya que proporciona una adaptación a la nueva situación médica y una mejora notable el control de la enfermedad.
- Compararse con otros/as pacientes: observar a otras personas con ERC puede servirte como fuente de motivación y positividad, ya que te permite sentirte acompañado/a al conocer que tu situación no es única. Sin embargo, cuando se enfoca desde una perspectiva negativa puede generar sentimientos de frustración, culpa o insuficiencia. Por ello, debes centrar tu atención en tu propio proceso, valorando cada pequeño avance personal sin caer en comparaciones.
- No pedir ayuda psicológica cuando sea necesaria: rechazar el acompañamiento de un profesional de la salud mental contribuye al desgaste emocional, aumentando el riesgo de situaciones como el aislamiento social, la ansiedad o la depresión. Por eso, acudir al apoyo psicológico es una herramienta clave para lograr una mejor adaptación emocional. Además, mejora la adherencia al tratamiento y puede influir positivamente en la evolución de la enfermedad renal crónica.

Consejos para afrontar el diagnóstico de enfermedad renal crónica
Una vez conocidas las fases emocionales, el proceso de aceptación positivo, las conductas y comportamientos que puedes afrontar, a continuación te damos unos consejos sobre cómo afrontar el diagnóstico de enfermedad renal crónica:
- Infórmate con contenido de calidad y veraz
- Mantén un estilo de vida saludable
- Dirige tu atención a lo que puedes controlar
- Habla con familiares y personas de confianza
- Busca grupos de apoyo
- Inicia terapia individual
Infórmate con contenido de calidad y veraz
En la actualidad, estamos expuestos a una enorme cantidad de información sobre salud, accesible desde múltiples canales. Sin embargo, no toda esa información es rigurosa ni está contrastada. En el caso de enfermedades como la enfermedad renal crónica, confiar en fuentes no profesionales puede llevar a errores en el manejo de la patología y a decisiones que comprometan tu salud.
Por eso, en ALCER TURIA nos comprometemos a ofrecerte contenidos elaborados por profesionales sanitarios con experiencia en el abordaje de la ERC. Nuestro objetivo es proporcionarte información precisa y actualizada que te ayude a prevenir hábitos perjudiciales, mejorar la adherencia al tratamiento, contribuir al bienestar y a la calidad de vida.
Mantén un estilo de vida saludable
Durante años, uno de los consejos más comunes ha sido el de guardar reposo. Sin embargo, esta recomendación no siempre es del todo precisa. Si bien el descanso puede ser necesario en momentos puntuales, a largo plazo, mantener un estilo de vida saludable y activo resulta mucho más beneficioso para afrontar la enfermedad renal crónica.
Incorporar actividad física adaptada a tus capacidades, junto con una alimentación adecuada y personalizada, no solo mejorará tu bienestar físico, sino que también influirá positivamente en tu estado emocional, favoreciendo una mayor adherencia al tratamiento y contribuyendo al control de la progresión de la enfermedad.
Dirige tu atención a lo que puedes controlar
En muchas ocasiones, las emociones intensas pueden interferir en los pensamientos racionales haciendo que sientas que pierdes el control. En esos momentos, es fundamental recordar que, desde una perspectiva práctica, un problema lo es si existe la posibilidad de actuar sobre él.
Intentar controlar aquello que escapa de tu alcance genera frustración y desgaste. Por eso, es crucial enfocar tu atención en aquellos aspectos que sí se puedes modificar o mejorar. Dirigir los esfuerzos hacia lo que está en nuestras manos no solo facilita la regulación emocional, sino que también reduce la sobrecarga mental.
Habla con familiares y personas de confianza
Expresar lo que uno siente puede ser profundamente liberador. Sin embargo, este gesto puede volverse contraproducente. En muchas ocasiones, es preferible acudir a un profesional de la salud mental antes que confiar únicamente en un familiar o amigo, ya que estos, aunque bien intencionados, pueden no estar capacitados para ofrecer el apoyo necesario. Cuando lo hagas, busca una persona de confianza que no tiendan a darte consejos o a decirte lo que tienes que hacer, sino más bien personas que te escuchen sin hacer juicio de valor, con empatía y aceptación.
Los/las profesionales adoptamos una postura basada en la escucha activa, libre de juicios y centrada en proporcionar recursos, no consejos. A diferencia del entorno familiar, donde las respuestas pueden estar cargadas de emociones o ser incorrectas. Como hemos mencionado, la ERC no debe convertirse en un tema tabú, pero sí es fundamental saber con quién se comparte esta experiencia para que la comunicación resulte verdaderamente beneficiosa.
Busca grupos de apoyo
En línea con lo mencionado anteriormente, los grupos de apoyo, al igual que el personal profesional, constituyen un espacio seguro y de acogida donde puedes expresarte de forma terapéutica. Compartir experiencias con otras personas que atraviesan una situación similar te facilitará la comprensión de la enfermedad y te ayudará a afrontar con mayor serenidad los cambios que esta conlleva.
Participar en estos espacios de apoyo emocional pueden resultarte profundamente liberador. Hablar abiertamente de los miedos, dudas y emociones asociadas al diagnóstico te permitirá aliviar la carga psicológica. Además, los grupos de apoyo son una valiosa fuente de recursos prácticos y estrategias de afrontamiento que favorecen una mejor adaptación a la nueva realidad.
Inicia terapia individual
Iniciar un proceso de terapia individual y personalizada con profesionales de la psicología especializados en enfermedad renal puede marcar una gran diferencia en tu adaptación emocional y en tu calidad de vida. Ya que, te permitirá comprender mejor las distintas situaciones médicas y tratamientos a los que podrías enfrentarte así como adquirir herramientas para adaptarte y manejar el impacto emocional de la enfermedad.
En ALCER TURIA ponemos a tu disposición este tipo de apoyo especializado, diseñado para ayudarte a afrontar esta nueva etapa con mayor fortaleza, mejorar tu bienestar psicológico y facilitar una mejor adherencia a los cuidados médicos necesarios. Nuestro objetivo es acompañarte de forma integral para que puedas mantener el mayor nivel de calidad de vida posible.

Guzmán Robles
Contenido supervisado por Guzmán Robles
Psicólogo del equipo multidisciplinar de Alcer Turia
Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y colegiado como psicólogo sanitario. Postgrado Master en Psicología Clínica y Terapia de Conducta, de orientación cognitivo conductual. Psicólogo de los Grupos de Autoayuda de ALCER Turia, donde además realiza terapias individuales. Ha colaborado durante dos décadas con la sección de Nefrología del Hospital la Fe de Valencia. Actualmente es miembro activo del Grupo de Trabajo de Infancia a nivel nacional a través de la Federación ALCER. Atiende a numerosas personas como pacientes del área metropolitana de Valencia, derivados por el personal sanitario de Nefrología, como referente avalado por su larga trayectoria como psicólogo en relación con la Enfermedad Renal.
¿Quieres que te ayudemos a saber cómo afrontar el diagnóstico de enfermedad renal crónica?
Afrontar el diagnóstico de enfermedad renal crónica es un proceso complejo que requiere atención integral y acompañamiento profesional. Desde la psicología, es posible transformar este desafío en una oportunidad para el crecimiento personal, el fortalecimiento emocional y la adaptación positiva a la nueva realidad.
Si te has sentido identificado con algunos de los aspectos mencionados en el artículo o crees que un familiar tuyo con enfermedad renal puede estar sintiéndose así, no dudes en pedirnos ayuda.
Consideramos que cada paciente necesita un diagnóstico y procedimiento individualizado. Por eso, desde nuestro gabinete psicológico ofrecemos un apoyo, formación y seguimiento absolutamente individualizado y adaptado al tipo de tratamiento y a la fase de la enfermedad renal en la que te encuentres.
Si quieres uno ajustado para ti, nuestro psicólogo de ALCER TURIA, especialista en pacientes renales, te ayudará con tu caso.
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