Una analítica de sangre es una prueba médica que, a través de muestras de sangre, permite conocer el estado general de salud de una persona y detectar posibles alteraciones o enfermedades.
En el caso de pacientes con enfermedad renal crónica (ERC) estas analíticas son un elemento clave para poder controlar la función renal, detectar complicaciones frecuentes como la anemia, evaluar la evolución del tratamiento y prevenir complicaciones médicas. Asimismo, también resultan esenciales para vigilar el equilibrio de electrolitos y minerales como el potasio, el fósforo o el calcio.
Un seguimiento periódico mediante análisis de sangre permite tomar decisiones más acertadas para ajustar el tratamiento, modificar la dieta o iniciar terapias sustitutivas como la diálisis cuando sea necesario.